Dos actos.

En el primer acto conocí tu sensibilidad, tus anécdotas y todo lo que te inventabas para hacerme sonreír. Conocí la diversión y los paseos más extraños pero encantadores. Me acobardé.

En el segundo acto supe que te había hecho daño, hasta hoy no me lo perdono pues tu alma no es como ninguna que haya conocido; pero me sonreíste de nuevo y esa sonrisa no volverá a apagarse por causa mía.

By: Ana Carranza.

5 comentarios sobre “Dos actos.

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